Continúan las aventuras de los tres rapaces( la matanza)

***una fiesta antes de la Navidad

Ya el verraco había dado las últimas boquiás, y Celestino, el Comino chico, Jerónimo, el padre, Eladio, el marido de la Vitoriana, el Chispa se las habían ingeniado para desparramar el cuero inerte del cerdo sobre el cadalso dela muerte, Santiago, elmTremendo, con su cuchillo de descarné entre sus manos, se disponía en abrir en canal a su víctima, que desplegaba sus entrañas envueltas en una piel cubierta de tocino blanco…

Continúan las aventuras de los tres rapaces ( la matanza)

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Ya el verraco había dado las últimas boquiás, y Celestino, el Comino chico, Jerónimo, el padre, Eladio, el marido de la Vitoriana, el Chispa se las habían ingeniado para desparramar el cuero inerte del cerdo sobre el cadalso dela muerte, Santiago, elmTremendo, con su cuchillo de descarné entre sus manos, se disponía en abrir en canal a su víctima, que desplegaba sus entrañas envueltas en una piel cubierta de tocino blanco…

La boda I ( reedición)

Las bodas permanecen; el tiempo cambia.

Su rostro resplandecía, como nunca antes había brillado, la mañana de su boda; una sonrisa amplia, tan abierta que las muelas más recónditas no ocultaban la felicidad del momento, sobretodo al oír los agasajos de las vecinas casamenteras, que aún esperaban su oportunidad. Nunca la habían visto tan lozana que, al exteriorizar la sonrisa sus labios carnosos y tocados con un lápiz rudimentario de color magenta, descubrían su feliz momento; sus pechos de juvenil turgencia parecían desbordar el corsé del traje de novia; sus amigas acariciaban los rollizos muslos que el vestido blanco satinado de las nupcias se resistía a ocultar. Y además, algunas de las novicias, más atrevidas, al aproximar sus mejillas a la altura del vientre virgen de la novia, entornaban sus ojos hacia ella al percibir la aroma de cálida pasión que se desprendía entre las íntimas entretelas, de sabor a mar y a huerta.

Todos los elogios parecían oscurecerse tras el velo de la envidia inevitable, pues eran conscientes de que el tiempo transcurría sin piedad, y la inagotable paciencia de la llegada de un mancebo oportuno no parecía tener fin… ( Continuará I)

“ La Historia se repite hoy”

La boda de Alfonso con Marta

“Se llamaba Charly…la encontré en la calle, sola y tendida,

lloro de hambre, Charly…”

Así comienza la letra de la exitosa canción del Grupo Santabárbara en los primeros años de los 70s, cuando entrabas en cualquier bar o café y alguien se gastaba un duro en el juke box, y las notas envolvían la espesa atmósfera de los últimos coletazos del dictador…

Se trata de una canción pesimista y exultante de romanticismo, aunque llena de ternura y esperanza: un deseo descarado de que la pesadilla del régimen acabara cuanto antes…

Así leía el luminoso letrero del café en la esquina General Oraá y la calle Lagasca, en el exclusivo centro de la capital de España; en aquel garito, acodados en la barra o sentados en una mesa del entresuelo, desde donde se podía observar el trajín de aquella encrucijada, de los ociosos viandantes, de los militares con uniformes, de los encorbatados banqueros, de las “chachas” que cargaban con los pertrechos de la compra de la señora, percibíamos que el ruido del tráfico se veía interrumpido por la siempre presente molesta sirena de los “grises” en alocada carrera en pos del terror… (el miedo, un arma útil en poder de los totalitarios: ¿ te suena? ” haremos que el miedo cambie de acera”.)

Allí repasábamos nuestros años de lucha y formación universitaria en Salamanca; nuestras peripecias en las manifestaciones de estudiantes contra la dictadura, al tiempo que (” tuviste suerte al encontrarte en mi camino ” -de la canción del grupo Santabárbara nos aliviaba de la desesperanza del futuro profesional); relativizábamos nuestras cuitas teniendo presente a la chica de nuestros sueños, a las que sentíamos como “Charly”…

Sorteábamos las largas noches sin apenas un duro en el bolsillo en el Drugstore de Velázquez, que junto al de Fuencarral supuso una ventana de aire fresco y nuevo de libertad al bohemio malestar de libertad clandestino; allí esperábamos que algún enchufado de la teleúnica o actor secundario nos pagara el “barbitúrico” en justa compensación a nuestro locuaz discurso contra el régimen franquista, recurriendo a citas de Sartre, Chonsky o Karl Popper ( ” Los enemigos de la sociedad abierta” – tal vez el partido populista Podemos hoy).

Tú, que por nada del mundo dejarías la capital, a pesar de tu especial lazo con Salamanca, me ilustrabas al día de los batiburillos de la villa, que se sucedían unos a otros como el vaivén redondo de un tiovivo de la feria. Según las leyendas urbanas, Franco se moría todos los meses al menos una vez, sin que concluyera su agonía (partido socialista hoy?). Aquí se respiraba con libertad, sin el aire cobarde de los provincianos, siempre expuestos al peligro de los aduladores siniestros, que vivían de los favores del sistema…

A veces, el ventanal de Charly, que daba al cruce de la calle Lagasca con General Oraá nos permitía disfrutar de la torna soleada luz del sol de mediodía madrileño de otoño, nos abría el horizonte de desarrollar nuestras habilidades en el Reino Unido, Alemanía o Francia, donde sobrevivir en el invierno de Madrid…allí nos compadecían de un estado vital sobrevenido, y nos proporcionaban sustento.

Y sin embargo el bar Charly nos servía de albergue, donde respirábamos y hablábamos con libertad, despreciando a la posible guardia pretoriana de la brigada social…

E insistentemente la entrañable canción del grupo Santabárbara – ” tuviste suerte al encontrarte en mi camino…”- era acogida con alivio en aquel ambiente pesimista del bar Charly, que cuarenta y tantos años después mudó de nombre, por La Sota.

Fue entonces, cuando Madrid inauguraba los primeros restaurantes-autoservicio , El Topic, en los que por cinco duros podías limpiar de telarañas tus estómagos, casi siempre pasto de mariposas.

Es obligado aceptar que los recuerdos son sombras del pasado, que, como afirmara Gastby, cuando intentamos recuperar el pasado, la imagen es pura ficción, porque la realidad se ha transformado en otra cosa.

Con todo y con eso, y a pesar de que el tiempo ( Juan de Mairena) es la residencia del diablo, donde Lucifer manipula el reloj a su capricho, es obligado destruir la residencia del maligno con la memoria.

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Al otro lado dl tiempo. Aventuras de los tres adolescentes en el arroyo de la Viña Romero ( continuación)

-“ Vosotros descapulláis ya?” “ ¿ A que no?”- inquirió el Monazillo dándose aires.

Como no supieron, los dos primos a qué se refería el mastuerzo Monalillo, empezaron a lanzarle tejolinas del arroyo, desafiándole con maliciosas risotadas…

-! Toma, a ver si agarras esa,y la retienes como Carmelo o Ramallet¡- le provocaba el Pecas, convencido de la poca agilidad del mozuelo Mancebo.

-!que me vais a hacer una pitera ¡ -les reprochaba a los dos primos, casi a punto de llorar.

-Que no os enseño a la coneja blanca, que ha parido doce pelones,

-¡ A ver si paras esta ¡ (Continuará)

La verbena de Piti en Malpartida

Al Lolo, que de toda la panda era reconocido como el rapaz más timorato, le había tocado en suerte, aunque la verdad estaba por descubrir, pues a buen criterio se reconoció que el Monazillo había tendido alguna treta para que fuera el Lolo y no otro el primero en vigilar el uso que las mozas hacían del excusado en el corral de Piti, ya que desconfiaba del Pecas, que tenía fama de fisgón, y de Manolo, el pequeño del Gatito, muy afamado por ser muy dado a propagar chismes entre las costureras del pueblo, que, después de escuchar la novela de Ama Rosa por la radio, sentían la femenina predilección por darle a la sinhueso…

– Te juro que las bragas de la Edu son blancas, como las que llevaba puestas ayer paseando por la carretera, según había dicho el Verriondo, que le había levantado la saya – afirmaba sin reparo el Monazillo, muy proclive a la hipérbole.

– Claro, como tú creías que le iba a tocar el turno a la Marisa, no querías que otro le viera el pololo -pontificó Perico, el hijo del zapatero.